La actividad física mejora los síntomas depresivos y aumenta la neuroplasticidad

La neuroplasticidad o plasticidad neuronal es la potencialidad del sistema nervioso de producir cambios para formar nuevas conexiones nerviosas en respuesta a información nueva, a la estimulación sensorial, el desarrollo, la disfunción o el daño cerebral.


Un estudio reciente (Brücle et al. 2021) de la Clínica de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad Ruhr de Bochum en Alemania ha encontrado que una intervención basada en la actividad física de tres semanas de duración podría facilitar la remisión de la depresión o trastorno depresivo mayor (TDM) y normalizar la potenciación a largo plazo (PLP) - un aumento duradero en la comunicación sináptica entre neuronas- en pacientes con esta patología.


Para el estudio, la autora principal Karin Rosenkranz y sus colegas reclutaron a 41 adultos que se sometieron a tratamiento para el TDM en su clínica. Los participantes se dividieron aleatoriamente en un "grupo de ejercicio" y un grupo de "sin ejercicio". Lo que los autores del estudio trataban de investigar era si el efecto del programa de actividad física podría reducir los síntomas clínicos y mejorar la plasticidad neuronal, en comparación con el grupo de control.



Antes y después de las intervenciones de actividad física, la gravedad de la depresión se midió a través del Inventario de Depresión de Beck (BDI-II). Esta herramienta de evaluación en formato de autoinforme consta de 21 ítems que miden la gravedad de los síntomas depresivos, como los sentimientos negativos, el pesimismo, la desesperanza, la pérdida del deseo o la falta de motivación.


Para probar los efectos del mecanismo de neuroplasticidad similar a la PLP, los investigadores utilizaron una combinación de protocolos de estimulación magnética transcraneal, intervalo corto de inhibición intracortical y estimulación asociativa emparejada. Tras su aplicación encontraron que las puntuaciones iniciales más altas del BDI-II correlacionaron con niveles más bajos de neuroplasticidad.


Tras tres semanas de actividad física regular, los participantes del estudio en el "grupo de ejercicio" obtuvieron puntuaciones en el BDI-II mucho más bajas (lo que refleja una depresión menos severa) y niveles más altos de neuroplasticidad; por su parte, el grupo de control se mantuvo más cerca de la línea base.


En resumen, con este estudio se ha tratado de demostrar que una intervención en actividad física facilita la remisión de los síntomas depresivos clínicos y normaliza la neuroplasticidad deficiente inducida por la PLP en el TDM, y que estas dos observaciones están altamente correlacionadas. Con todo, se necesitan más investigaciones para explorar si el efecto de las intervenciones terapéuticas podría predecirse mediante parámetros clínicos o neurofisiológicos, ya que esto respaldaría el desarrollo de estrategias de tratamientos individualizados.

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