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5 consejos para aprovechar al máximo tu terapia

Realizar una terapia supone una inversión de tiempo, un gasto económico y un esfuerzo vital, pero si se realiza correctamente la recompensa final puede cambiarte la vida por completo.


En terapia puedes aprender mucho sobre ti mismo; por ejemplo, abordando cuestiones como por qué piensas como lo haces, por qué experimentas determinadas emociones y cómo puedes regularlas mejor o cómo puedes afrontar de forma más eficaz los desafíos de la vida.

Con todo, lo cierto es que no todas las experiencias terapéuticas son iguales. Algunas personas cambian radicalmente sus vidas, mientras que otras perciben que no son capaces de salir del bucle y sienten que no están llegando a ninguna parte. En definitiva, una buena terapia es aquella en la que tanto terapeuta como cliente conectan mutuamente y la persona es capaz de exprimir al máximo la experiencia terapéutica.

A continuación, te muestro cómo maximizar proactivamente tu experiencia en terapia para que sientas que has realizado una buena inversión de tu tiempo y tu dinero.


1. Elige al psicólogo adecuado: la experiencia terapéutica no es la misma para todos. Es necesario que haya un buen ajuste entre el cliente y el psicólogo para conseguir una alianza terapéutica óptima. Algunas personas necesitan sesiones muy estructuradas, mientras que otras prefieren más flexibilidad. Hay veces que la sesión requiere mucha conversación y otras veces el cliente solo necesita un lugar para escuchar sus propios pensamientos. Encontrar un terapeuta que esté cualificado para abordar las características particulares de cada cliente y que se adapte bien a su estilo interpersonal es esencial para que la terapia tenga éxito.


2. Sé abierto y honesto: A veces, en terapia, las personas se muestran reacias a abrirse y compartir todos los detalles que el terapeuta necesita para ayudarlos realmente. Puede haber una variedad de razones para esto, incluida la vergüenza o la falta de confianza. A excepción de cuando existe un riesgo de agresión hacia uno mismo o terceras personas, todo lo que se trata en terapia es confidencial; es decir, tu terapeuta no puede discutir nada sobre ti o tu terapia con nadie (a menos que tú le des permiso para ello). Es importante que tengas en cuenta que tu psicólogo no te está juzgando y no hay prácticamente nada que puedas decir que le sorprenda, ya que un terapeuta experimentado ha escuchado de todo en consulta.


3. Sé constante y aplicado: Los estudios demuestran que se necesitan alrededor de 20 sesiones de terapia, normalmente a un ritmo de una vez por semana, para obtener una mejora confiable en una condición psiquiátrica. Por supuesto, esto depende del tipo de terapia y/o del problema a tratar; sin embargo, lo más importante es que la terapia sea consistente en el tiempo. Cuando las sesiones están demasiado espaciadas o las personas se saltan sesiones con regularidad, se produce una interrupción en el proceso de aprendizaje y los beneficios terapéuticos se reducen considerablemente.


4. Practica lo que aprendes: Normalmente, las personas que logran mayores progresos en terapia practican lo que aprenden y se toman en serio las tareas entre sesiones. Lo cierto es que si el cliente no pone en práctica lo que está aprendiendo durante la semana, es difícil que el aprendizaje se mantenga. A veces es difícil invertir tiempo y energía en algo que no sabes si funcionará o no, pero esa es exactamente la razón por la que acudes a un terapeuta: él o ella ya sabe por experiencia que te puede ayudar. Recuerda que un proceso de cambio requiere consistencia, esfuerzo y dedicación.


5. Confía en el proceso: Si bien una sesión de terapia psicológica puede parecer, a simple vista, que simplemente consiste en hablar, convertirse en un terapeuta profesional y cualificado requiere una amplia formación y experiencia. Los terapeutas están capacitados para ver y comprender aspectos psicológicos y comportamientos que a ti se te pasan por alto. De hecho, parte del trabajo del terapeuta es guiarte hacia el punto en el que puedas ver las cosas con mayor claridad para tomar mejores decisiones. Si intentas dictar a tu terapeuta cómo debe ir el proceso, de lo que puede o no puede hablar, o lo que estás dispuesto o no a hacer, estás limitando su poder de actuación y evitando que aplique el conocimiento necesario para generar el cambio que deseas. Un cambio que, a priori, puede darte miedo y hacerte sentir vulnerable, pero ten presente que tienes que tolerar la incomodidad de estar fuera de tu zona de confort si quieres crecer y mejorar. ¡Confía en el proceso y en tu psicólogo para aprovechar al máximo tu terapia!

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